lunes, 23 de mayo de 2011

Democracia económica


PUERTA DEL SON EL DIRECTO

http://www.soltv.tv/soltv/

 


--- El lun, 5/23/11, muetterken <muetterken@yahoo.com.ar> escribió:


No hay democracia real
sin democracia económica

Botín no es el dueño de España.
¡Democracia real ya!

"Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su
titularidad
está subordinada al interés general" (Artículo 128 de la Constitución
española)

Por Juan Torres López
(Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla)

El movimiento del 15-M ha puesto sobre la mesa un debate que se ha
querido hurtar a la ciudadanía española durante los últimos treinta
años: el de la imperfecta democracia existente en nuestro país.

Miles de personas claman en nuestras calles para exigir democracia real
porque entienden, con razón, que no se sienten representados por el
régimen bipartidista de hecho que la ley electoral vigente instituyó,
principalmente, con el objetivo de excluir a la izquierda menos
colaboracionista del escenario político. Porque entienden que la
democracia es incompatible con la presentación de docenas de imputados
en las listas electorales, con la opacidad en la financiación de los
partidos, con la falta de control del patrimonio de quienes dicen servir
a los intereses públicos, empezando por el del Jefe del Estado, o con
las vergonzosas imágenes de parlamentarios ausentes de sus escaños
mientras otros hablan cansinamente al aire. Y también, porque creen,
porque creemos, que tampoco se puede hablar de democracia cuando la
propiedad de los medios de comunicación se concentra cada vez más en
manos de grandes grupos financieros o incluso de fondos especulativos
para evitar que se conviertan en espacios para el debate público y a la
información objetiva.

Miles de personas reclaman, reclamamos, Democracia Real Ya porque cada
vez sentimos más indignación cuando vemos que a quien llama el
presidente del gobierno para tratar de hacer frente a la crisis no es a
los ciudadanos y ciudadanas que han perdido sus viviendas, a los que
están en paro o a los pequeños y medianos empresarios que crean el 90%
del empleo existente, sino a los banqueros especuladores y a los
directivos empresariales que más naturaleza y empleo destruyen y a
quienes utilizan los paraísos fiscales para evadir sus responsabilidades
con el Estado y, por tanto, con todos nosotros que sí pagamos impuestos.
Y salimos a las calles porque estamos hartos de que se nos llame a votar
cada cierto tiempo pero sin que nuestros votos sirvan luego para decidir
las cuestiones más importantes que, sin embargo, resuelven a su antojo
los poderes fácticos que no se presentan a las elecciones: los
banqueros, los jerarcas de la Iglesia Católica, los dirigentes de la
patronal y los grandes propietarios, o los dueños de los medios de
comunicación más influyentes.

Reclamamos democracia porque creemos que no podemos hablar de que exista
en España cuando tampoco la hay en una Europa que solo da preferencia a
los mercados, que renuncia a ser algo más que un gran espacio de
libertad financiera al servicio del capital y cuyos dirigentes se dejan
dominar por los grupos de presión y poder dedicados a imponer las
recetas neoliberales a los pueblos.

Reclamamos con razón Democracia Real Ya tratando de conseguir que los
derechos políticos y la capacidad de decisión de todos los ciudadanos y
ciudadanas sean exactamente los mismos, sin distinción. Pero,
precisamente por eso, no debemos olvidar que será imposible que exista
democracia real si no hay democracia económica, es decir si no se
garantiza que todos los individuos, también sin distinción, disfruten de
ingresos, medios y oportunidades suficientes para vivir y satisfacer con
dignidad sus necesidades.

Las políticas económicas neoliberales que se vienen aplicando en los
últimos treinta años constituyen de hecho una negación de la democracia
porque generan unas condiciones de empleo y unos salarios tan bajos que
condenan a millones de trabajadores y trabajadoras a la precariedad
constante que les impiden vivir dignamente. Porque permiten que los
bancos multipliquen sin límite la creación de deuda que esclaviza a
familias y a pequeñas y medianas empresas. Porque han creado
instituciones, como los bancos centrales independientes, que pueden
mover palancas fundamentales de la vida económica de las que depende la
distribución de la riqueza y el bienestar de la gente sin control alguno
de los poderes representativos. Porque se han privatizado capital y
empresas públicas a precios de saldo y sin debate social alguno sobre su
conveniencia o ventajas; porque han restringido el gasto social privando
a millones de personas de bienes colectivos de calidad para poner cada
vez más servicios públicos en manos del negocio privado en contra de los
deseos de la mayoría de la población, y porque han desarmado cada vez
más a las instituciones públicas representativas cediendo su poder de
decisión a los mercados y a grupos de presión para que así los grandes
empresarios, los banqueros, los oligarcas del siglo XXI, impongan
libremente su voluntad al resto de la sociedad. Y porque han aumentado
escandalosamente la desigualdad, fortaleciendo el poder de las minorías
más ricas y condenando al ostracismo cada vez a más millones de personas.

Y es fundamental tener en cuenta que si esta falta de democracia
económica impide que se pueda hablar también de democracia política, la
ausencia de ambas es la verdadera causa que ha dado lugar a las crisis
que estamos viviendo, porque ha dejado sin control a las finanzas
especulativas y a los banqueros que han cometido todo tipo de fraudes y
engaños. Como, a otra escala, también es la causa de los grandes
problemas económicos del mundo de nuestra época entre los que destaca la
destrucción de nuestro medio natural, el hambre y la discriminación
todavía sufren las mujeres y otros grupos de población como los inmigrantes.

Es completamente impensable, por lo tanto, que podamos resolverlos si no
se avanza decisiva y realmente hacia la democracia económica. Y es una
mentira gigantesca que se vaya a poder salir de la crisis, como dicen
nuestros gobernantes, con reformas laborales y de las pensiones, con
políticas de austeridad y con más privatizaciones que lo que hacen es
agudizar los problemas que provocaron la crisis y limitar aún más la
capacidad de decisión de la ciudadanía, es decir, la democracia.

En España carecemos de democracia económica y para disfrutarla es
imprescindible un firme compromiso de Estado para garantizar el efectivo
disfrute de los derechos constitucionales al empleo decente, al ingreso
de suficiencia, a la salud, a la educación, a una pensión digna y a la
vivienda. Si la democracia empieza por cumplir las leyes, exijamos que
se cumpla la primera de ellas, la Constitución.

No podremos hablar de democracia real en España mientras haya una
persona sin ingresos o con rentas miserables o sin poder ocupar una
vivienda digna. Si queremos hablar de democracia hay que garantizar los
derechos económicos y sociales básicos de toda la población y hemos de
saber que si hoy día no lo están en nuestro país es como resultado de
las políticas económicas que se vienen aplicando y que son las que hay
que cambiar.

La historia y la experiencia de los países que han logrado más avances
en esos campos nos muestra sin lugar a dudas que el disfrute de esos
derechos no lo garantiza el mercado (restringiendo el gasto público y
cediendo las escuelas a fondos especulativos, como en Madrid) sino que
es imprescindible una potente intervención pública.

Y para poder llevarla a cabo es necesario, por un lado, una urgente
Reforma Fiscal que dé equidad a nuestro sistema impositivo y un plan de
lucha contra la economía sumergida y la evasión fiscal. Y, por otro, una
potente estrategia de recuperación del ingreso y de la actividad económica.

Para lograr esto último es preciso, en primer lugar, disponer de
financiación suficiente y para ello deben nacionalizarse las cajas y
aquellos bancos que no pongan inmediatamente sus recursos al servicio de
la actividad productiva -. Hay que frenar cuanto antes el nuevo expolio
que la banca privada quiere hacer del sistema financiero español. En
segundo lugar, deben volver al estado las empresas de interés
estratégico para la economía nacional que en su día fueron privatizadas
sin consultar a la ciudadanía y sin debate sobre sus ventajas o
inconvenientes. Y, en tercer lugar, de deberá suscribir un amplio Pacto
de rentas que garantice, por un lado, el incremento de la participación
de los salarios en la renta nacional, que es un objetivo imprescindible
para garantizar salir de la crisis recuperando la demanda y la
actividad; y, por otro lado, incrementos de la productividad y reformas
sustanciales en el modelo productivo que permitan que nuestra economía
no se tenga que limitar a insertarse pasivamente en los mercados
globales, como hasta ahora, en exclusivo beneficio de las grandes
empresas. Para lo cual hay que empezar por derogar inmediatamente las
medidas de recorte de derechos sociales y laborales adoptadas bajo la
presión del terrorismo financiero desde mayo de 2010 hasta la fecha.

Ante el problema de deuda que atenaza a nuestra economía, se debe
auditar la deuda pública y preguntarle a la población si desea hacerse
cargo de la que se ha contraído por irresponsabilidad de los bancos y
las grandes empresas o como consecuencia de sus operaciones
especulativas contra el estado español.

España tiene una opción: languidecer en un régimen bipartidista de
democracia imperfecta que quita poder a la ciudadanía-, para dárselo a
los mercados y que fomenta una economía dependiente, oligarquizada y
destructora de empleo, de actividad y de riqueza ambiental y natural, o,
como se está empezando a hacer en las calles, decir que no a la
estrategia económica neoliberal que los poderes económicos y financieros
impusieron a los políticos que gobernaron la salida (inconclusa) del
franquismo.

Las mujeres y los hombres corrientes podemos cambiar el rumbo de la
historia y podemos evitar que los poderosos impongan siempre a los demás
sus intereses. Ahora se puede conseguir en España, y por tanto avanzar
hacia la Democracia Real con democracia económica, si se cumplen dos
condiciones. Una, que no se renuncie al poder que nace en las calles
frente a los impostores que se empeñan en que los demás paguemos la
crisis que ellos han provocado. Y otra, que la rebeldía se extienda,
como ha empezado tímidamente a extenderse, al conjunto de la Unión
Europea porque en ésta última, dominada como está por el poder
neoliberal más fundamentalista, es donde se encuentra el eslabón hoy día
más determinante de la cadena que nos está esclavizando.

Botín no es el dueño de España. ¡Democracia real ya!

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante
una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo
en otras fuentes.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=128888
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Sol más allá de los instantes

Las gentes de la Puerta de Sol y del resto de las plazas
españolas saben que están haciendo una democracia real

Ángeles Diez (Rebelión).- Hace unos días el profesor Pedro Martínez
Montávez decía, hablando de la conmemoración de la Nakba1 palestina, que
los occidentales tendemos a contar la historia del mundo árabe como si
fuera una sucesión de instantes. "Instantaneizamos" su historia y la
reducimos a un producto incomprensible e inocuo. Por el contrario, la
historia de Occidente la explicamos a partir de los procesos, dinámicas,
lógicas y causas sobre las que debatimos y proyectamos el futuro. En el
caso de las revoluciones árabes ésta ha sido la tónica dominante2. En el
caso de España se está produciendo el mismo fenómeno. Se habla del
instante. Se acuña un nombre: movimiento 15-M y poco a poco van quedando
relegados los porqués, los cómos y el hasta cuándo.

Pero los cientos, puede que miles, de mensajes que cuelgan de las
esquinas, las farolas, las cabinas, las barandas de metro… se resisten a
ser atrapados en el aquí y ahora. Cuentan ya la historia del movimiento,
los porqués, y puede que, a partir del lunes, empiecen a contar los
cómos y los hasta cuándo.

"Spain is díferent" dice una pancarta en la plaza del Sol. Reproduce
irónicamente el tópico que inundaba la publicidad franquista que
invitaba al turista europeo. Entonces, España se vendía a Europa como un
producto diferente: dicharachera, vestida de faralaes y con sonido de
castañuelas. Desde la entrada en la Unión Europea el 1 de enero de 1986,
el esfuerzo por encajarnos en el modelo europeo ha sido inmenso, se han
derramado ríos de tinta, se ha difundido todo tipo de propaganda, se han
impuesto políticas comunes y nos han obligado a ser eficaces, rentables
y a estar sobradamente preparados. Pero el molde acaba de reventar. Se
nos ha vendido Europa al tiempo que nos vendían a Europa. Pero la
realidad de este maltrecho país es tozuda. España sigue siendo
diferente, más cercana a África, y sobre todo más mediterránea. Quizá
por eso se levanta tarde, pero cuando lo hace escribe poesía.

El instante de la Puerta del Sol tiene un proceso. Incluso tiene un
punto de partida: la Transición española. Momento en el que se decidió
que este país sería una democracia restringida. Para que la píldora
fuera digerida se la envolvió con promesas de un capitalismo blando,
socialdemócrata, de oportunidades, de consumo, de paz. A los niños se
nos engañó con chuches y globos. A los mayores con amenazas: una nueva
guerra civil, el caos, el aislamiento, descolgarnos de Europa. En este
país no se recuperó la democracia asesinada con la dictadura. Si hubiera
habido una transición a la democracia tendría que haber habido un
proceso constituyente. Si hubiera habido un proceso constituyente
tendríamos una constitución que permitiría al pueblo decidir sobre la
forma del Estado (república, monarquía), podría elegirse al Jefe del
Estado, tendría cabida un referéndum sobre autodeterminación y
podríamos, tal vez, decidir sobre nuestra economía.

Todavía es pronto para que los grupos de trabajo y las comisiones que se
van creando en la Plaza vayan más allá de reconocerse como ciudadanos.
Es pronto para ir más allá de constituirse como pueblo en movimiento y
para expandir con sus aspas el viento hacia otras ciudades y
territorios. Pero se avanza rápido. Muy rápido. Anoche se gritaba en la
plaza "el pueblo unido jamás será vencido". Apenas una semana y en los
grupos de trabajo, que se multiplican cada día, se habla de cosas muy
concretas: Del sistema electoral que surgió de la transición. Se habla
de la monarquía, de las disfunciones del sistema de autonomías. Se habla
de los recursos naturales y su expolio. Se habla de laicidad. Se habla
del desmantelamiento del Sistema de Salud Pública, de la educación
pública. Se habla de la burbuja inmobiliaria. De los banqueros, de la
deuda, del 45% de desempleo en los jóvenes, de la reforma laboral y la
reforma de las pensiones… La Puerta del Sol lucha por escapar del instante.

Cuando Esperanza Aguirre –la candidata del Partido Popular a la
Comunidad de Madrid- habla contra los que nos concentramos en la Puerta
del Sol dice que "la democracia es la democracia, sin adjetivos", nos
está diciendo que la aterroriza que la gente de este país ponga
adjetivos a la democracia que tiene.

La aprobación de la Constitución Española en diciembre de 1978 significó
el punto de partida hacia la construcción de un sistema político que
alejaba a la ciudadanía de las posibilidades de decidir sobre las cosas
importantes. Tal vez como todos los sistemas políticos contemporáneos.
El politólogo B. Manin nos dice, en su estudio sobre los principios que
rigen los sistemas representativos contemporáneos, que estos sistemas,
lejos de tener su origen en la Democracia griega, surgieron y
evolucionaron en oposición al propio concepto de gobierno del pueblo.
Los representantes políticos elegidos no consideran que el pueblo esté
capacitado para ejercer la política. Identifican su propio juicio con el
bien del pueblo, por lo que consideran al pueblo menor de edad e incapaz
de gobernarse tanto como de reconocer sus intereses colectivos. Por eso
se blindan en sus escaños y, al presidente Zapatero, cuando se le
pregunta sobre los concentrados en Sol, afirma que siente simpatía. Un
gobernante debe sentir simpatía por sus gobernados. El líder de la
oposición dice que les tendrá en cuenta, ¿será por la cuenta que le
tienen los ciudadanos? Otros líderes de partidos más pequeños pero
igualmente institucionalizados preguntan a los concentrados "qué pueden
hacer por ellos", en caso de que obtengan mayor representación, claro.
Las respuestas han sido contundentes: "deja el escaño y sal a la calle".
Pero ninguno de ellos están hoy en esos foros espontáneos. A estas horas
de la noche las personas de Sol ya distinguen entre el partidismo y la
política. Han decidido que no representan a nadie, que no hay partidos
ni sindicatos en el movimiento, que cada cual se representa a sí mismo y
que cada uno mismo tiene algo que aportar.

Es probable que todos y cada uno de los miembros de la clase política
española consideren que las votaciones que tendrán lugar mañana
"expresarán la voluntad de los ciudadanos". Quizá a ninguno se le ocurra
pensar que si la gente en las calles no considera que vive en una
democracia, difícilmente pensará que las votaciones expresan su
voluntad. Las gentes de Sol y del resto de las plazas españolas que hoy
reflexionan en la calle, en grupos, hablando y debatiendo, intuyen,
saben, que están haciendo democracia. Por eso reflexionan en grupos.
Piensan en grupo. No sabemos si irán a votar mañana, sí sabemos que le
dan más importancia a lo que hacen hoy que a lo que pasará mañana en las
urnas.

Una joven proponía un grupo de trabajo la nacionalización de la banca.
Una persona mayor le respondía condescendiente que eso era utópico. Ella
replicaba que utópico era hace una semana imaginar que podrían estar
decenas de personas en la calle hablando de economía.

Notas:
1 Expulsión de los palestinos de su tierra que se conmemora el 15 de
mayo de 1948
2 Se me ocurre que marcar el nombre de cada una de ellas con la fecha
del "estallido", contribuye a reproducir ese patrón

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante
una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo
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http://www.rebelion.org/noticia.php?id=128907
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Comunicado de las Comunidades Cristianas Populares de España:

Apoyo inequívoco de los cristianos
al movimiento Democracia Real Ya

Las Comunidades Cristianas Populares del estado español (CCP) siempre
hemos denunciado, junto con otras muchas organizaciones, el capitalismo
neoliberal desde los tiempos de Margareth Thatcher, Ronald Reagan o
Pinochet, que fueron sus introductores. Hemos luchamos contra el
pensamiento único que nos imponían, contra la globalización de los
mercados, contra la deuda externa de los países pobres. Hemos
conseguido, a través de del foro social mundial, internacionalizar el
movimiento alterglobalizador y antiimperialista. Hemos colaborado y
apoyado el boicot a las reuniones del Banco Mundial, del Fondo Monetario
Internacional, y del G 20, que tuvieron que reunirse en ciudades
fortificadas…

Pero a pesar de ello, hemos conseguido bien poco. El neoliberalismo se
ha ido afianzando, a pesar de la crisis que produjo y pese a que ahora
quiera meter en la perversa "deuda externa" a los países más débiles de
Europa para intentar conseguir lo que ya consiguió en América Latina:
que los países hayan pagado seis y siete veces la deuda que contrajeron
y deban ahora más de lo que recibieron, debiendo destinar un porcentaje
muy alto de sus ingresos para ir pagando los intereses de esa "deuda
externa, o deuda eterna"

En Europa, ya están consiguiendo que, a propósito de la dichosa deuda,
nos limiten nuestros derechos, supriman puestos de trabajo, reduzcan
aportaciones en educación, sanidad, pensiones y en general en gastos
sociales, (no rentables), y vendan nuestros bienes públicos. En el caso
de España, Telefónica, Endesa, Gas Natural, las Cajas de Ahorro o,
ahora, el canal de Isabel II.

Ante todo ello, como creyentes que queremos estar al lado de los más
débiles, vemos con gran esperanza que los jóvenes por fin han caído en
la cuenta y se han movilizado en este maravilloso y moderno movimiento
Democracia Real Ya (DRY) que ha surgido de unas manifestaciones del 15M,
donde con más presencia que incluso las del 1º de mayo y muy del estilo
de aquellas contra la guerra de Irak, hoy es una fuerza emergente que
trascenderá el momento electoral actual. Esa juventud más preparada de
nuestra historia que vivirá peor que sus padres.

La "SpanishRevolution" como ya se conoce mundialmente en las redes
sociales, es hoy un signo de los tiempos donde nos suenan a música
celestial esos eslóganes como "otro mundo es posible", "no somos
mercancía en manos de banqueros", "manos arriba, esto es un rescate" o
"el pueblo unido, jamás será vencido". Porque la legión de desheredados,
de jóvenes sin trabajo, de desahuciados de sus casas, de hipotecados, de
pobres ya no va a permitir este juego de mentiras, corrupciones, estafas
e impunidades.

Y por eso desde las CCP del estado español no sólo apoyamos gozosamente
estas movilizaciones, sino que nos solidarizamos con todo el movimiento
DRY, en la Puerta del Sol y en las 80 plazas en las que estos días se
están realizando las concentraciones y acampadas pacíficas, para ver si
conseguimos de una vez embutir un poco de racionalidad y humanidad a
este sistema tan perverso en el que unos gobernantes arrodillados ante
los mercados socorren a los bancos y condenan a las personas, donde unos
partidos tramposos juegan con las cartas marcadas de una ley electoral
injusta y antidemocrática, donde la oposición del PP, que solo quiere
aprovechar la alternancia para aumentar los recortes y políticas
neoliberales, permite que sus políticos más corruptos sean vitoreados en
las plazas públicas e incluidos sin reparo en sus listas electorales y
donde un gobierno del PSOE traiciona su ideología, programa y votantes y
nos aplica unas políticas de recortes, privatizaciones, EREs,
pensionazos, despidos y jubilaciones eternas, sin parangón en toda la
historia del socialismo mundial.

Por eso es por lo que el pueblo llano y sencillo, harto ya de tanto
engaño, liderado por esta ridiculizada y mancillada juventud y seguido
por inmigrantes, gente en paro, mundo precario y ciudadanía en general,
ha dicho ¡basta! y, cual si de una tiranía del norte de África se
tratara, pretende derribar esta falsa democracia formal y corrupta y
pide con toda la frescura del mundo un mundo más justo y una democracia
más real y, además, ¡Ya! Que así sea.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=128889
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Los indignados y la
Comuna de París

Atilio A. Boron (Rebelión).- Tal vez por una de esas sorpresas de la
historia el gran levantamiento popular que hoy conmueve a España (y que
comienza a reverberar en el resto de Europa) estalla en coincidencia con
el 140º aniversario de la Comuna de París, una gesta heroica en la cual
la demanda fundamental también era la democracia. Pero una democracia
concebida como gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo y no
como un régimen al servicio del patronato y en el cual la voluntad y los
intereses populares están inexorablemente subordinados al imperativo de
la ganancia empresarial.

Precisamente por eso las demandas de los "indignados" tienen resonancias
que evocan inmediatamente aquellas que, con las armas en la mano,
salieron a defender las parisinas y los parisinos en las heroicas
jornadas de 1871 y que culminaron con la constitución del primer
gobierno de la clase obrera, si bien restringido a la ciudad de París.
Un gobierno que duró poco más de dos meses y que luego fue aplastado por
el ejército francés con la abierta complicidad y cooperación de las
tropas de Bismarck, que poco antes había propinado una humillante
derrota a los herederos de los ejércitos napoleónicos. El ensañamiento
contra los parisinos que tuvieron la osadía de querer tomar el cielo por
asalto y fundar una democracia verdadera fue terrible: se calcula que
más de treinta mil comuneros fueron pasados por las armas, en
ejecuciones sumarias sin juicio previo. La Comuna fue ahogada en un río
de sangre y para expiar sus "crímenes" la Asamblea Nacional decidió
erigir, en la colina más elevada de París, en Montmartre, la basílica
del Sacré Coeur, construida con los fondos aportados por una suscripción
popular en toda Francia que, para honor de los parisinos, sólo una
ínfima parte de lo recaudado provino de la ciudad martirizada por la
reacción. París fue derrotada, pero las parisinas y los parisinos no
fueron puestos de rodillas.

La Comuna no crería en la institucionalidad burguesa, insanablemente
tramposa, porque sabía que a ese aparatoso entramado de leyes, normas y
agencias gubernamentales sólo le preocupaba consolidar la riqueza y los
privilegios de las clases dominantes y mantener sometido al pueblo;
exigía una democracia directa y participativa y la derogación del
parlamentarismo, esa viciosa deformación de la política convertida en
hueca charlatanería y ámbito de todo tipo de transas y negociaciones
ajenas por completo al bienestar de las mayorías; demandaba la creación
de un nuevo orden político, ejecutivo y legislativo, a la vez, basado en
el sufragio universal (hombres y mujeres por igual, no como ocurriría
después en los capitalismos democráticos en los cuales lo "universal" se
referiría exclusivamente a los varones) y con representantes fácilmente
revocables y directamente responsables ante sus mandantes.1 Los
comuneros querían una democracia genuina, no ficticia, en la que tanto
los representantes del pueblo como la burocracia estatal no gozarían de
privilegio alguno y tendrían una remuneración equivalente a la del
salario promedio del obrero, entre otras medidas tales como la
consumación de la separación entre la Iglesia y el Estado y la
universalización de la educación laica, libre y obligatoria para varones
y mujeres por igual.

Basta con echar una mirada a los documentos de los "indignados" de hoy
para comprobar la asombrosa actualidad de las demandas de los comuneros
y lo poco, muy poco, que ha cambiado la política del capitalismo. Los
jóvenes y no tan jóvenes que revientan unas 150 plazas de España no son
"apolíticos", o "antipolíticos", como una cierta prensa nos quiere hacer
creer, sino gentes profundamente politizadas que se toman en serio la
promesa de la democracia y que, por eso mismo, se rebelan contra la
falsa democracia, surgida de las entrañas del franquismo y consagrada en
el tan aplaudido Pacto de la Moncloa, exhibido como un acto de ejemplar
ingeniería política democrática ante los pueblos latinoamericanos. Una
democracia que los acampados denuncian como un engaño, un simulacro que
bajo sus edulcorados ropajes oculta la persistencia de una cruel
dictadura que descarga el peso de la crisis desatada por los
capitalistas sobre los hombros de los trabajadores. Lo que la "ejemplar"
democracia de la Moncloa propone para enfrentarla es el despotismo del
mercado, enemigo irreconciliable de cualquier proyecto democrático:
facilitar los despidos de los trabajadores, reducir sus salarios,
recortar los derechos laborales, congelar las pensiones y aumentar la
edad requerida para jubilarse, disminuir el empleo público, recortar los
presupuestos en salud y educación, privatizar empresas y programas
gubernamentales y, coronando toda esta estafa, reducir aún más los
impuestos a las grandes fortunas y a las empresas para que con el dinero
sobrante inviertan en nuevos emprendimientos.2 La famosa y mil veces
refutada "teoría del derrame" una vez más, que supone que el pueblo es
idiota y que no se da cuenta de que si los ricos tienen más dinero se
requiere un milagro para que no sucumban ante la tentación del casino
financiero global para invertir en la creación de empresas generadoras
de nuevas fuentes de trabajo. La experiencia indica que la tentación es
demasiado grande.

La respuesta de la falsa democracia española -en realidaduna sórdida
plutocracia que los jóvenes quieren destronar y reemplazar por una
democracia digna de ese nombre- ante la crisis provocada por la
insaciable voracidad de la burguesía es profundizar el capitalismo,
aplicando las recetas del FMI hasta que la sociedad se desangre y
hundida en el desánimo y la miseria acepte una "solución neofascista"
que recomponga el orden perdido. No hay recambio posible dentro de la
trampa pseudodemocrática española porque su famoso bipartidismo ha
demostrado que no es otra cosa que las dos caras de un sólo partido: el
del capital. Pero ahora el contubernio entre el PSOE y el PP se ha
topado con un obstáculo inesperado: alentado por los vientos que desde
el norte de África cruzan el Mediterráneo los jóvenes, víctimas
principales pero no exclusivas de este saqueo, "han dicho ¡basta! y han
echado a andar", como una vez lo expresó el Comandante Ernesto "Che"
Guevara en su célebre discurso de 1964 ante la Asamblea General de las
Naciones Unidas.

Ya nada volverá a ser como antes en España. El desprestigio de su clase
política parece haber sobrepasado el punto de no retorno y la crisis de
legitimidad de la pseudo democracia llega a profundidades insondables;
si egipcios y tunecinos pudieron deshacerse de las corruptas camarillas
gobernantes, ¿por qué no podrían también hacerlo los "indignados"? Las
obscenas incoherencias éticas del verdadero rector de la economía
española, el FMI, no pueden sino irritar y movilizar a camadas cada vez
más amplias de ciudadanas y ciudadanos: mientras estos padecen todo tipo
de recortes a sus ingresos y sus derechos laborales, los bandidos del
FMI deciden premiar a Dominique Strauss Kahn con una indemnización de
250.000 dólares porque renunció anticipadamente a su cargo… ¡por haber
incurrido en un gravísimo delito como el asalto sexual a una trabajadora
africana en un hotel de Nueva York! Aparte de eso, disfrutará de una
jugosísima jubilación que se les deniega a millones de españoles y
europeos en Portugal, Grecia, Irlanda, Islandia... ¡Y esa es la gente
que dice saber cómo se sale de la situación que está hundiendo al mundo
en la peor crisis económica de la historia! Sin haber leído a los
clásicos del marxismo la vida les enseñó a los "indignados" que no hay
democracia posible bajo el capitalismo, que como decía Rosa Luxemburg
sin socialismo no hay ni habrá democracia y que el capitalismo es
insanablemente antagónico con la democracia. La historia ha dado un
veredicto inapelable: más capitalismo, menos democracia, en el Norte
opulento e industrializado igual que en el Sur global. La vida les
enseñó también que cuando aúnan sus voluntades, se organizan y se educan
en el debate de ideas para superar la estupidización de masas programada
por la industria cultural del capitalismo, su fuerza es capaz de
paralizar a la partidocracia y poner en crisis la pseudo democracia con
que se los engañaba. Si persisten en su lucha podrán también derrotar la
prepotencia del capital y, eventualmente, iniciar una nueva etapa en la
historia no sólo de España sino también de Europa. Los pueblos del mundo
entero tienen hoy sus ojos puestos en las calles y plazas de España,
donde se está librando un combate decisivo.3

Notas
1 Conviene recordar que Alemania y el Reino Unido introdujeron el
sufragio femenino al finalizar la Primera Guerra Mundial, en 1918,
Austria lo hizo en 1919, Estados Unidos en 1920, España en 1931 y
Francia en 1944, ¡73 años después de que fuera proclamado por la Comuna
de París! En Italia esa conquista recién se logró en 1946 y en Suiza, a
menudo exhibida como el gran modelo democrático, ¡en 1971!
2 Cf. Vincenc Navarro, "El movimiento democracia real ya y la hipocresía
del establishment mediático", http://www.rebelion.org/docs/128839.pdf
3 Carlo Frabetti, "La revolución ha comenzado", en
www.kaosenlared.net/noticia/la-revolucion-ha-comenzado

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante
una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo
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http://www.rebelion.org/noticia.php?id=128897
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¡Europeos, un esfuerzo más si queréis ser árabes!
España os está mostrando el camino

Editorial de Tlaxcala.- Desde mediados de enero de 2011 éramos muchos
los que ansiábamos que en el "primer mundo" –Europa, USA-Canadá,
Australia, Japón– surgiesen movimientos similares a los de Túnez y
Egipto, que barrieron y están barriendo dictadores en todo el entorno
árabe. El movimiento que estalló en Wisconsin (USA) fue la primera
tentativa, que por desgracia se limitó a la ciudad de Madison y a su
región, debido a que los dirigentes sindicales, controlados por el
Partido Demócrata, impidieron la propagación en el país. En Japón, la
catástrofe de Fukushima no ha suscitado aún revueltas populares, pero
tengamos paciencia: todo llega en la vida si uno sabe esperar.

Lo que estos señores olvidan es que España es el único país de Europa
que vive bajo un régimen heredado de la dictadura franquista y que el
derrocamiento de la Segunda República –que había nacido
constitucionalmente de las urnas en 1931– fue un acto de guerra,
ilegítimo e ilegal. España es también el único país del mundo en el que
la monarquía de los Borbones ha sido restaurada tres veces por golpes de
Estado: en 1814, en 1874 y en 1951. Uno de los comentaristas
bienpensantes citados más arriba se indignó hace unos días de la
siguiente manera: "¡Incluso quieren instaurar la Tercera República!"

Por fin, la chispa que ha encendido la llama saltó en España: el 15 de
mayo los jóvenes que ocuparon la emblemática plaza madrileña Puerta del
Sol –tomando explícitamente a la Plaza Tahrir como referente–
desencadenaron la "#spanish revolution". Seis días más tarde el
movimiento se ha extendido a toda España y al mundo entero, con cientos
de ejemplos similares. El movimiento se llama "Democracia real ya" y su
slogan principal es "No somos mercancía en manos de políticos y
banqueros". Se inició el 15 de mayo y por eso todo el mundo se refiere a
él como "el 15-M". Este movimiento, en el que multitudes anónimas ocupan
las plazas principales de las ciudades, pilló por sorpresa a la clase
política, que estaba ensimismada en la campaña electoral de las
elecciones autonómicas y municipales del 22 de mayo. La referencia
explícita a las revoluciones árabes ha suscitado la indignación de los
bienpensantes que pululan en todos los medios convencionales. ¿Cómo se
atreven a comparar nuestra democracia española con las dictaduras árabes?

La abolición de la monarquía no es para mañana. Por el momento asistimos
sólo a una gigantesca explosión de hartazgo contra el sistema dominante,
caracterizado por la dictadura de un bipartidismo (que monopolizan el
derechista Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español, que
dice ser la izquierda) mantenido por un inicuo sistema electoral; por la
impunidad de los banksters y por un desempleo que alcanza oficialmente
al 44% de los españoles de menos de 25 años.

Hace unas semanas el Instituto Cervantes organizó en Túnez un coloquio
pomposamente titulado "Pacto y consolidación de la sociedad civil:
desafíos de la transición democrática", financiado por la multinacional
INDRA, de origen español. El modelo español de "transición democrática"
que allí se les propuso a los tunecinos acaba de sufrir su primera
crisis grave el 15 mayo 2011. Las generaciones nacidas después de la
muerte de Franco están reinventando la democracia lejos de los palacios
del poder, en los únicos lugares donde puede echar raíces una auténtica
democracia: en las plazas públicas. Esta democracia se inscribe en el
movimiento general de las revueltas lógicas que se iniciaron en octubre
de 2010, cuando los habitantes del Sáhara Occidental ocupado montaron un
campamento de 8000 tiendas en Gdem Izik, cerca de El Aiún, el cual fue
desmantelado un mes más tarde a sangre y fuego por las fuerzas de
represión marroquíes con la aprobación tácita del gobierno "socialista"
de Madrid. De hecho, la ocupación marroquí del Sáhara Occidental es la
mancha indeleble más vergonzosa de esta cacareada "transición
democrática" española.

Los europeos y los habitantes del "primer mundo" ya conocen el camino:
hay que seguir el ejemplo español. ¡Creemos 1000 Plazas Tahrir!

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=128886
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Actividad reciente:
.La Divinidad nos bendice siempre.
La Divinidad es en nosotros/as
Somos la Divinidad
Somos Uno 
 
Byron Picado Molina
SOCIEDAD BIOSÓFICA NICARAGUA (SBN)
Helena Petrowna Blavastky
"La Espiritualidad más expandida es el AMOR en VERDAD iluminado 
con Valores aplicados"
Estelí,Nicaragua.
América Central
 
 
 
(Red Nicaragüense de luz)
 
 
( Red Estelí Cultural) 

 

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